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Lucía Collado

El poder de tus principios

El poder de tus principios

Ecuador  

Se encuentra localizado en Sur América, en el mismo ecuador, limitando al norte con Colombia, al este y al sur con Perú y al oeste, el océano pacífico.Su capital es Quito que celebra el día de su fundación el día 6 de diciembre.   Este hermano país tiene casi trece millones de habitantes que hablan el español como lengua oficial y otras lengua nativas americanas, especialmente el quechuá.El 10 de agosto es el Día de la Independencia.Su clima varía por la elevación de sus tierras y no por la estación.  Así, Guayaquil y la zona costera de temperatura cálida y húmeda, con una media anual de 26oC (78oF); por lo que la mejor época para visitar esta zona es entre diciembre y abril.En la sierra, que compone las tierras altas de la zona central, las temperaturas son de 7 a 21oC (45 a 70oF), siempre dependiendo de la elevación.  Con volcanes como el extinguido Cayambe , que es el único lugar en la tierra donde la temperatura puede alcanzar los cero grados en ambas mediciones (celsius y farengheit); y el Cotopaxi en los Andes, el volcán en actividad más alto en el mundo.Su moneda nacional fue el sucre hasta el 30 de septiembre del año 2000, porque a partir de entonces, la unidad monetaria es el dolar estadounidense.La educación es obligatoria para los niños de 6 a 14 años. Y este pueblo latinoamericano alcanza un nivel de alfabetización de un 90.1%.                                                      

                                                 Etsa (Amazonia)                      

                                                              * Edgar Allan García  

Ampam había ido esa mañana lluviosa al Registro Civil para inscribir a su pequeño hijo.  Un hombre de traje gris los vió llegar, se secó el sudor con un pañuelo arrugado y peguntó de mala gana.-          Qué quieres, indio?.  Habla rápido que no tengo tiempo.-          Quiero inscribir a mi hijo – dijo con tranquilidad Ampam.-          Ya, ?cómo quieres ponerle, pues?-          Quiero que lo anoten como Etsa, igual que…-          Pero cómo… -gritó el hombre mientras se levantaba furioso del escritorio -, ?le vas a poner Etsa a este niño?, ?Etsa?, ?no ves que es nombre de mujer?, ?estás loco?.  Estos indios ignorantes…Ampam trató de explicarle que Etsa, en el idioma de los shuar, quería decir Sol, el valiente Sol, el generoso Sol de sus antepasados, pero el tipo no lo dejó explicar nada.  Ampam miró con tranquilidad a aquel hombrecito que se negaba a escuchar e insistía en hablar palabras sin sentido.  Entonces recordó la tarde en que su abuelo Arutám – que en shuar, quiere decir Poderoso Espíritu Tigre de la mañana- lo llevó a caminar por la selva.  Ahí, entre gigantescos matapalos y frondosos copales, chambiras y pitajayas, le contó de qué manera el luminoso Etsa les devolvió la vida a los pájaros.-          Iwia es un demonio terrible – le explicó Arutám-.  Desde siempre ha tenido la costumbre de atrapar a los shuar y meterlos en su enorme shigra para después comérselos.  Fue así como en cierta ocasión, el cruel Iwia atrapó y luego se comió a los padres de Etsa.  Entonces raptó al poderoso niño para tenerlo a su lado y, durante mucho tiempo, le hizo creer que su padre era él.Cuando Etsa creció, todos los días al amanecer, salía a cazar para el insaciable Iwia que siempre pedía pájaros a manera de postre.  El muchacho regresaba con la gigantesca shigra llena de aves de todas las especies, pero una mañana, cuando apenas empezaba su cacería, descubrió con asombro que la selva estaba en silencio.  Ya no había pájaros coloridos por ninguna parte.  Sólo quedaba la paloma Yápamkam, posada sobre las ramas de una malitagua.Cuando Etsa y la paloma se encontraron en medio de la soledad, se miraron largamente.-          ?me vas a matar a mi también? - preguntó la ploma Yápamkam.-          No – dijo Etsa -, ?de qué serviría?.  Parece que he dejado toda la selva sin pájaros, este silencio es terrible.Etsa sintió que se le iban las fuerzas y se dejó caer sobre el colchón de hojas del piso.  Entonces, Yápamkam voló hasta donde estaba Etsa y, al poco rato, a fuerza de estar juntos en medio de ese bullicioso silencio en el que aún navegaban los gritos de los monos y las pisadas de las hormigas, se convirtieron en amigos.La paloma Yápamkam aprovechó para contarle al muchacho la manera en que Iwia había matado a sus verdaderos padres.  Al principio, Etsa se negó a creer lo que le decía, pero a medida que escuchaba las aleteantes palabras de Yápamkam, empezó a despertar del engaño que había tejido el insaciable Iwia y, entonces, como si lo hubiera astillado un súbito rayo, se deshizo en un largo lamento.  Nada ni nadie podría consolarlo:  lloraba con una mezcla de rabia y tristeza, golpeando con sus puños el tronco espinoso de la enorme malitagua.Cuando Yápamkam se dió cuenta de que Etsa empezaba a calmarse, le dijo:-          Etsa, muchacho, no puedes hacer nada para devolverle la vida a tus padres, pero aún puedes devolvérsela a los pájaros.-          ?Cómo? – quiso saber Etsa.La paloma explicó:  “Introduce en la cerbatana, las plumas de los pájaros que has matado y sopla”.El muchacho lo hizo de inmediato:  desde su larga cerbatana empezaron a salir miles, millones de pájaros de todos los colores que levantaron el vuelo y con su alegría poblaron nuevamente la selva.  Desde entonces – le aseguró su abuelo Arútam- Etsa, nuestro amado Sol y el demonio Iwia son enemigos mortales.Ampam recordó una vez más la figura imponente de Arútam, mirándolo a los ojos y sonriéndole con orgullo, mientras el hombre del Registro Civil aseguraba, manoteando sobre el escritorio, que era imposible inscribir con el nombre de Etsa al niño.Ampam entonces volteó a ver su pequeño y, levantándolo sobre sus fuertes brazos, le dijo:-          No importa lo que diga este hombre, hijo.  Tú eres, tú siempre serás Etsa, mi sol, el Sol del Futuro, y cuando seas grande, cuando por fin llegue la hora de luchar en este mundo dominado por Iwia, desde tu cerbatana volarán pájaros coloridos que inundarán estas ciudades grises y desterrarás para siempre a los Devoradores de la Vida. !Vámonos!.Ampam abandonó el Registro Civil, con una sonrisa dibujada en los labios, ante el desconcierto del empleado que, de pronto, sintió que algo se había transformado dentro de él, que su voz altanera había cambiado, que ahora estaba chillando como Yampuna, el papagayo de las selvas amazónicas.

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A veces no es posible persuadir a los demás de su ignorancia en el momento, pero si permanecemos firmes en nuestros valores, luego podemos liberarlos para siempre de ese velo de oscuridad.  

*Recopilado este cuento para ser usado por quien suscribe, Lucía Collado (autora de este blog) en su Recopilación de Cuentos Infantiles del Mundo, con autorización de su autor d/f Septiembre 12 del 2001. 

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