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Lucía Collado

Trastorno narcisista de la personalidad (I)

Trastorno narcisista de la personalidad (I)
Columna
El psiquiatra recomienda
Por Guerrero Heredia / El Caribe
Martes 15 de julio del 2008 actualizado el lunes 14 de julio del 2008 a las 11:44 PM
 
  
  

 

 
 
   
   
   
   
 
 
Trastorno narcisista  (I)

De los marcadores más importantes para diagnosticar narcisismo, el sentimiento de superioridad es el síntoma o característica primordial en esta patología.
 
Ese sentirse único(a) en su clase y la persona más importante en su entorno. Un individuo que exagera sus talentos y no pierde oportunidad para exhibir sus últimos logros y hazañas.

En su interior narcisista vive en sueños de “fantasía de grandiosidad”, donde se ve como jefe, presidente, millonario… siendo capaz de abstraerse por horas con estos pensamientos.

Tiene que ser el centro de atención y claro está, de admiración en su entorno.  Es capaz de serruchar palo y no tener consideración para obtener atención y admiración.

El narcisista es arrogante y tiene pensamientos tales como:   “es un honor para ustedes tenerme a mí, como expositor”. Tiene muy baja tolerancia a la frustración y en el momento donde se cuestiona su valor e importancia, se puede sumir en depresiones y baja transitoria de su autoestima (herida narcisista).

En muchos casos es un personaje de altos logros pero su falta de humildad y hasta su hipervigilancia por la crítica, le hacen ser una persona poco empática.

Pensamientos como: “Yo lo hice bien, como siempre”… “tú tienes que cubrir mis estándares y mis expectativas”… “Yo solo uso cosas buenas, lo mío es lo mejor, es de clase”… “tengo talento, tengo linaje… soy muy pero muy especial”.

El narcisista es manipulador y desencadena envidia por los logros de los otros.  “Yo estoy primero, luego Yo, y lo que queda para mi”. Existe una adicción  por ser admirado; cada vez necesita más estimulación de su ego.  

En caso de tener algún poder se rodea de aduladores y tumba sacos; pierde la capacidad emocional de aceptar críticas constructivas.
 
Tan pronto alguien le contradice, instantáneamente devalúa a esa persona (racionaliza y proyecta:   “ese(a) lo que me tiene es envidia”… “estoy por encima de todo el mundo”).

La fantasía de asociarse con personas importantes, es producto de su deseo de insuflar su egocentrismo y su necesidad de brillar de aparentar grandeza.
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