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Lucía Collado

Ahora el VERDE es el Poder!

Ahora el VERDE es el Poder!

Haciendo un poco de historia, te cuento que: 

Autoridades representativas del mundo en las Naciones Unidas, reunidos en Estocolmo, Suecia, en su asamblea general del 15 de Diciembre de 1972, preocupados por el calentamiento global a consecuencia de la contaminación, por el mal infringido a la naturaleza a través de la mano del hombre; preocupados por salvar (con todas sus letras) a nuestro planeta tierra y la permanencia de vida en él, se comprometieron a unir esfuerzos de manera conjunta y permanente y es por lo que desde ese año, los 5 de junio de cada año se celebra el Día Mundial del Medio Ambiente.  Se decidió también allí mismo, la creación del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

 

Como a los dominicanos no nos gusta quedarnos atrás, en República Dominicana se legisló para en tal sentido regular todo lo concerniente al ecosistema natural de nuestra isla.   Tenemos pues, la Ley General de Medio Ambiente y Recursos Naturales No. 64-00 de Agosto del 2000.

 

Ahora bien, como es costumbre en cuanto a cumplimiento se refiere, tampoco podemos quedarnos atrás con lo que es nuestra cultura, y dicha disposición legal es ignorada en casi su totalidad (por no decir totalmente).

 

A la fecha, cuando hemos celebrado este día correspondiente al año 2008, hemos escuchado hasta el cansancio de las situaciones que han acarreado materiales de desechos traídos desde el extranjero para ser depositados en nuestras costas como si de un vertedero se tratase, tal como el “Rockash” en la zona de Arroyo Barril en Samaná; y como algo que he escuchado en la radio sin prestar mucha atención -lo confieso-, de un barco con bandera Panameña, cargado con este tipo de basura mortífera, al cual le han dado de plazo hasta hoy mismo (Junio 05 del 2008) para que a las seis de la tarde se retiren de nuestras costas.

 

La falta de conciencia y porque no decirlo, de educación, lo que arroja actos ciegos, que producto de la ignorancia como consecuencia, nos mantienen sumergidos hasta la nariz en un hábitat rebozado de todo tipo de desechos que van desde basura de todo tipo que es arrojada al suelo, a las aguas, a nuestros bosques, las calles y hasta en nuestras áreas vecinas y edificios más representativos de nuestro patrimonio nacional. 

 

El desperdicio de la vida=agua, uso indebido de carburantes y abuso de los recursos que nos proveen de energía eléctrica, son parte decisiva de la catástrofe que se nos viene encima.

 

Nos estamos enfermando también, con el ruido ambiental que nos va ensordeciendo a todos los seres vivos que habitamos esta media isla, y entiéndase, flora, fauna y seres humanos, sin excepción!. 

 

Sumamos a esto, la deforestación indiscriminada, el daño criminal que se le hace a nuestros ríos por la extracción de arena y cascajo, hiriendo de muerte no solo la vida de nuestras fuentes fluviales más importantes, sino además la de las especies que en ellos y en su alrededor habitan (de todos sin excluir a los humanos, insisto de nuevo).  Sin olvidar la contaminación que ya es tema anciano (recordemos San Pedro de Macorís, sus pescadores muertos y las industrias y cementeras).

 

Entendamos entonces, que es ya una obligación asumir la responsabilidad de ser más civilizados, más limpios, mucho más organizados y responsables para que cada quien aporte su cuota en esta agónica situación en que se encuentra la madre tierra.  Existen criaturas inocentes, nacidas y por nacer que merecen vivir en el mundo maravilloso que nos ha tocado.  Cada minuto, cada día, no cada año, podemos realizar acciones salvadoras para la supervivencia del planeta azul, que ahora reclama su comunión con el verde./ Lucía Collado.-

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