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Lucía Collado

Eres vanidoso(a)?...

Eres vanidoso(a)?...
Columna
El psiquiatra recomienda
Por Guerrero Heredia / El Caribe
Martes 25 de marzo del 2008 actualizado el lunes 24 de marzo del 2008 a las 11:57 PM
 

 
Vanidad

De ninguna manera quiero llevar el mensaje de que ser vanidoso(a) es una patología psiquiátrica, ya que cierto tono de vanidad es un “plus” en este mundo tan competitivo y caníbal, donde debemos cuidarnos nosotros mismos.

La autoestima alta no es un problema, siempre y cuando el individuo mantenga cierto tacto social e inteligencia emocional; y no base su existencia en buscar situaciones que vayan solamente a satisfacer su vanidad y a confirmar su alta autoestima.

La vanidad se convierte en patología cuando se torna en narcisismo (por Narciso, ese personaje de la mitología griega que, un día, viéndose reflejado en el agua de un estanque, queda enamorado de su propia imagen).

El narcisismo es una patología psiquiátrica perteneciente a los trastornos de la personalidad, mejor conocidos en el léxico psiquiátrico y psicológico como patología del Eje II.

El concepto central de esta patología es una sed insaciable de autoconfirmación de lo maravillosos, inteligentes, atractivos, perfectos que somos nosotros mismos.  En esa búsqueda incesante de halago, el ser humano pierde la empatía con el prójimo, solo quiere sacar provecho personal sin importar las consecuencias en los demás.

El narcisista está autoconvencido de que es el que más sabe, y se siente en la cima del mundo aunque no necesariamente sea un triunfador o se encuentre en una posición social o de trabajo privilegiada.  Todo lo que se relaciona con él, es lo más importante y sus “problemas” deben ser el centro de atención de los demás.

Aunque en el trasfondo psicológico del individuo narcisista persiste una inseguridad infantil y una deficiencia de percepción de amor y cariño  en ese niño(a).
Es a través de los años que el(la) pequeño(a) va formando una serie de mecanismos de defensa en busca de esa falta de amor o “apatía amorosa” que percibió en su edad temprana.
En el fondo, el narcisista es un ser resentido, rencoroso, débil, con pavor al abandono, y con una incapacidad gigante de establecer empatía con los demás.

Si este escrito te recordó a alguien que tú conoces, posiblemente ya hiciste el diagnóstico.
Héctor Guerrero Heredia es psiquiatra
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