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Lucía Collado

Como ayudar nuestros hijos en momentos difíciles

 •The New Horizons Marzo 2003
Nuestras Acciones:
La mejor manera de ayudar a los niños en
momentos difIciles.
Lucia Collado
“Este es el camino para lograr la paz: vence al mal con el bien, a la falsedad con la verdad, y al odio
con el amor”. Peace Pilgrim
En ocasiones, los padres nos sentimos desarmados, sin las respuestas adecuadas para dar a nuestros hijos la claridad y tranquilidad que buscan dentro del desconcierto y del miedo que pueden sentir a causa de sucesos traumáticos hasta para los adultos. Queremos pues, obrar con juicio para calmar sus angustias y temores.
Ante acciones abominables que nos sorprenden con una crudeza insospechada, traspasando los ilmites de la censura de conocimiento a los más pequeños, no podemos ocultar la realidad, pero debemos ser cautelosos a la hora de darles una explicación para no perturbar su salud emocional ni sembrar en ellos valores negativos como la inseguridad, el rencor y el odio. Nuestros niños y en nuestras expresiones y comparten nuestros sentimientos de ansiedad y miedo. Observan nuestro comportamiento y captan nuestro estado de ánimo. Entonces, al ver el sentimiento de los adultos, los pequeños toman el permiso de expresarse ellos mismos. Es así como muchos de nosotros podemos infundir temor a nuestros hijos con nuestras expresiones de dolor y repudio ante sucesos trágicos.
Tomando siempre en cuenta que el amor es lo más importante, que no es el coeficiente intelectual ni el grado académico lo que nos califica para ser buenos padres, especialmente cuando atravesamos por una crisis que puede trastocar la forma de que nuestros hijos vean el mundo; es la comunicación otra vez, nuestra herramienta fundamental para salir adelante.
Sin importar la tradición religiosa, la familia puede asirse a su fé asi como a otras entidades de apoyo dentro de su comunidad, pero además, cabe tomar en cuenta que cuando estamos enfrentándonos a actos que nos afectan a nivel colectivo, los niños van a sufrir incluso más que si fueran eventos relacionados a su desarrollo particular. Es oportuno reflexionar sobre las recomendaciones hechas por psicólogos y psiquiatras en el sentido de cómo nosotros mantenemos nuestro propio estado emocional ya que es crítico y decisivo para la ayuda que queremos brindar a nuestros hijos.
Por su parte, el Dr. John T. Walkup, psiquiatra del John Hopkins Children’s Center y profesor asociado de esa prestigiosa universidad, sostiene que “los niños nunca escuchan lo que los adultos dicen, pero ellos siempre imitan como éstos se comportan”. Afirmación que está fundada en los diversos estudios que demuestran que los niños inicialmente, aprenden imitando y observando.
Es incuestionable que los padres queremos ayudar a nuestros hijos a exteriorizar tanto como a interiorizar sus sentimientos, pero si nosotros hacemos mucha presión no estaremos realmente dejando que ellos expresen todo lo que necesitan compartir para desahogar sus sentimientos y responder a sus incertidumbres. Resulta entonces, que si nosotros modelamos nuestros propios sentimientos puede ser muy curativo y terapéutico para nuestros niños segün sugieren los expertos.
Walkup explica que si un padre llora con confianza no hay problema, puesto que esto exhibe un rango emocional saludable y enseña a los niños como manejar sus sentimientos. Pero advierte que “Si un padre llora y toma al niño para asirse y confortarse, esto pone una enorme carga en el niño. No solo en lo que se refiere a asumir sus propios sentimientos sino también para hacer más de lo que el chico le habría demandado hacer a él”. De lo que se intuye que los padres deberían guiar y dar seguimiento a sus hijos, no de la manera contraria.
Además, Walkup avisa que no todas las clases de expresiones emocionales de los adultos son buenas para que los niños las vean. “Los padres que quieren despotricar y desvariar en franca ira, están dando el mensaje equivocado porque puede tener consecuencias violentas. Los padres quienes están moralmente violentados y tienen respuestas alteradas, enseñan a sus hijos que la rabia es la mejor respuesta a una situación dificil. Esto, en consecuencia, pone muy incómodos a los niños porque tienen que lidiar con padres que tienen escaso control de su rabia. La rnayoría de los pequeños personalizarân eso y pensarán que han hecho algo que enoja a sus padres”. A este punto, le toca a los padres moderar sus reacciones, recordandoque los niños los ven como sus líderes.
NA:   Este escrito fue publicado en The New Horizons, edición Marzo 2003 (pág. 17 y18)

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