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Lucía Collado

Una lección para reyes

No me des lo que tengo sino lo que me hace falta

India

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Recopilado y traducido por Lucía Collado

La india es el séptimo país más largo del mundo, alcanza casi un billón de habitantes; quienes hablan 18 lenguajes mayoritarios (hindi como lengua primaria para el 3% de la población junto a las lenguas oficiales:  bengalés, oriya, y sánscrito, entre otras), y 1000 lenguajes o dialectos minoritarios.  Es un país con una interesante variedad de paisajes y riqueza cultural.

-      El 26 de enero celebra el “Día de la República” y el 15 de agosto el “Día de la Independencia”.

-      En su mayoría, la India tiene un clima uniformemente tropical, con tres estaciones básicas (con expcepción de la región de Los Montes Himalayas):  1. Una estación de lluvia que va desde junio a noviembre, con una precipitación considerable durante todos estos meses.  2. La estación de frío  es de diciembre a febrero con un clima extremadamente seco en la zona del noreste, con grandes tormentas de nieve en los Himayas.  3. La de calor, que arranca desde mediados de marzo hasta junio, es más sofocante en mayo, en India Central.

-      La moneda de India es el Rupee.

-      Su capital es Nueva Deli.

-      El idioma inglés tiene status de asociado pero es el más importante nacional y politicamente en materia comercial.

-      La educación es gratuita para los niños hasta el octavo curso.  El grado de alfabetización es de 52%.

                                                                                

Una lección para reyes

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Por los tiempos en que Brahma reinaba en Benarés, era tanta la justicia que había en sus actos que poco a poco, todo el mundo se hizo justo y nadie acudía ya a los tribunales, por lo cual éstos estuvieron a punto de ser cerrados.

“Es necesario que alguien me haga ver mis faltas –se dijo un dia Brahma-.  No es posible que mi conducta sea perfecta, pues el hombre no es perfecto y yo al fin y al cabo soy humano.  En los tribunales han perdido ya la costumbre de juzgar, pues mi pueblo no acude a ellos.  Será necesario preguntar a aquellos que me rodean, para saber mis defectos, y corregirme de ellos.”

Pero los cortesanos solo tuvieron palabras de alabanzas hacia él, y ninguno de ellos le descubrió falta alguna.

“Es por el temor que inspira la realeza que me hablan así” –penso Brahma, y al día siguiente salió de palacio y preguntó a los que allá vivían, cuáles eran sus faltas, pero tampoco encontró a nadie que le prodigase otra cosa que alabanzas.

Entonces, decido salir de la ciudad y ver si encontraba al fin alguien que descubriera alguna falta en él.  Tampoco lo encontrá, y por ello pensó en trasladarse a los pueblos de su reino.

Así lo hizo, pero tampoco en ellos encontró a nadie que pudiera decir algún defecto de él, por lo cual el soberano dfecidió regresar a su palacio.

Dió la casualidad de que por el mismo tiempo, Malika, el Rajá de Kosala, hombre bondadoso y justo, que gobernaba con gran sabiduría su reino, quiso conocer también sus defectos, y como había hecho Brahma, buscó entre sus cortesanos quién se los dijera.  Y como no encontrase a nadie, decidió salir de su palacio en busca de la verdad.  Todo lo que halló en su camino fueron alabanzas, y al fin, regresó también a su palacio.

Quiso el azar, que los coches de ambos reyes se encontrasen de frente en un estrecho camino y el cochero de Malika, dijo al de Brahma:

-      aparta tu coche del camino.

-      Apártate tú, -replicó el otro cochero-.  En este coche viaja el Rajá de Benarés, el gran Brahma.

-      Pues en éste viaja el Rajá de Kosala, el gran Malika.

Al oir esto, el cochero del soberano de benarés, dijo:

-si en realidad se trata también de un Rajá, qué debo hacer?.  Lo mejor será que pregunte la edad de ese rey, y si es más viejo que mi señor, me apartaré.  De lo contrario, haré que se aparte él.

Pero la edad de ambos soberanos era exactamente igual, y también lo era la extensión de sus dominios, la fuerza de sus ejércitos, la importancia de su riqueza, la nobleza de sus familias y la antiguedad de sus títulos.

Entonces, el conductor decidió atenerse a la mayor rectitud que demostrase uno de los soberanos.

-      Cuál es la rectitud de tu dueño? -preguntó al otro cochero.

-      Con los buenos, es bueno; con los justos es justo, y con los duros, duro.  Ahora dime las cualidades de tu dueño.

-      Con los duros, es suave; con los malos, bueno; con los injustos, es justo y con los buenos, más bueno.  Por tanto, apártate de mi camino.

Al oir esto, Malika y su cochero descendieron del coche y lo apartaron humildemente, dejando pasar al Rajá de Benarés.

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Lo admirable no es darle a cada uno lo que le toca sino, brindarle a todos lo que les hace falta.

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